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Señales tempranas del autismo: cómo identificarlas desde los 12 a 36 meses

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“Los signos de autismo en bebés pueden ser difíciles de detectar, pero conocer las señales tempranas del autismo entre los 12 y 36 meses puede ayudarte a actuar a tiempo.”

Es normal sentir preocupación cuando notas que tu hijo no actúa igual que otros niños de su edad. Por eso como padre o madre, puedes inquietarte y preguntarte: “¿Cómo saber si mi hijo tiene autismo?” cuando observas comportamientos diferentes. Ante todo, no estás solo: muchos padres pasan por esta incertidumbre, y lo importante es informarse. Los signos de autismo en bebés y niños pequeños suelen manifestarse de forma sutil en los primeros años de vida. En este artículo hablaremos de las señales tempranas del autismo entre los 12 y 36 meses, cómo reconocerlas y qué pasos tomar. El tono es esperanzador: detectar a tiempo permite buscar apoyo temprano que puede marcar una gran diferencia en el desarrollo de tu hijo.

Señales tempranas del autismo entre los 12 y 18 meses

En el rango de 1 año a 1 año y medio, algunos comportamientos pueden indicar riesgo de trastorno del espectro autista (TEA). Ten en cuenta que cada niño se desarrolla a su propio ritmo, pero considera señales de alerta las siguientes conductas:

No balbucea ni hace gestos comunicativos hacia los 12 meses:

Si tu bebé no balbucea ni utiliza gestos simples (como señalar objetos o decir adiós con la mano) al cumplir el año, es motivo para estar alerta. Estas habilidades típicamente aparecen antes de los 12 meses, por lo que su ausencia podría ser un indicador temprano.

No responde a su nombre:

A la edad de un año, la mayoría de los bebés voltean o reaccionan cuando se les llama por su nombre. Si tu hijo no responde cuando lo llamas para cuando tiene 12 meses (y has descartado problemas de audición), podría ser una señal temprana.

Contacto visual limitado:

Muchos niños con autismo evitan el contacto visual o lo mantienen muy poco. Por ejemplo, tu bebé puede no mirarte a los ojos durante la alimentación o al jugar. Aunque cada pequeño tiene su personalidad, una marcada falta de mirada social a esta edad merece atención.

No muestra objetos ni comparte intereses:

Alrededor del primer año, los bebés suelen señalar cosas que les llaman la atención o mostrarte un juguete que les gusta. Si tu hijo no intenta compartir su interés (por ejemplo, no te enseña su juguete favorito) para los 15–18 meses, puede indicar dificultades en la interacción social temprana.

Conductas repetitivas o hipersensibilidad:

Algunos bebés con señales de TEA pueden exhibir comportamientos inusuales a esta edad, como movimientos repetitivos (aleteo de manos, mecer el cuerpo) o reacciones sensoriales atípicas. Quizá no reaccionan ante ciertos sonidos o, por el contrario, se sobresaltan demasiado con ruidos normales. Observa si tu hijo parece “estar en su propio mundo” por momentos o se enfoca más en objetos que en personas.

Señales tempranas del autismo entre los 18 y 24 meses

Entre el año y medio y los 2 años, el desarrollo del lenguaje y la interacción social avanzan rápidamente en los niños típicos. En esta etapa, presta atención a señales como:

Retraso en el lenguaje hablado:

Un niño de 18 meses normalmente dice ya algunas palabras sueltas con significado (como “mamá”, “agua”). Si tu hijo no dice ninguna palabra clara hacia los 16–18 meses, o tiene un vocabulario muy limitado, podría ser un signo de alerta. Del mismo modo, al acercarse a los 24 meses, debería empezar a juntar dos palabras en frases simples; no combinar dos palabras espontáneamente al cumplir 2 años es otra señal importante.

No señala ni sigue la mirada:

A los 18 meses, los niños suelen señalar con el dedo para pedir algo que quieren o para mostrarte algo interesante. También deberían mirar cuando tú les señalas un objeto distante. Si tu hijo no señala objetos para mostrar interés, o no mira aquello que tú le señalas en esta etapa, es una indicación de posible TEA. Esta falta de “atención compartida” —no mirar un objeto y luego a ti para compartir la experiencia— es uno de los signos tempranos del espectro autista.

Juego repetitivo o poco imaginativo:

Observa cómo juega tu hijo.

Entre los 2 y 3 años comienza el juego de simulación (dar de comer a un muñeco, hablar por teléfono de juguete, etc.). Si notas que no juega a imitar acciones de la vida cotidiana o no muestra nada de juego simbólico hacia los 2 años, puede ser una señal. En lugar de eso, algunos niños con autismo se enfocan en ordenar objetos o en detalles inusuales (por ejemplo, girar las ruedas de un carrito insistentemente en lugar de jugar “normalmente” con el carrito).

Prefiere jugar solo:

Es posible que tu hijo muestre poca interés en otros niños o en interactuar con adultos de manera social. A esta edad muchos pequeños empiezan a traer juguetes para mostrar, buscan a otros niños para jugar (aunque sea jugar en paralelo) o piden que los mires; si tu hijo prefiere estar en su mundo y jugar a solas la mayor parte del tiempo, tómalo en cuenta. Puede parecer que no sabe cómo interactuar con niños de su edad, incluso si está interesado en ellos.

Regresión de habilidades:

Un signo importante a cualquier edad es la pérdida de habilidades que el niño ya había adquirido. Algunos niños con TEA pierden palabras o destrezas sociales entre los 18 y 24 meses – por ejemplo, dejan de decir palabras que antes usaban, o ya no hacen cosas que solían hacer. Si notas alguna regresión, coméntalo de inmediato con un profesional.

Señales tempranas del autismo entre los 24 y 36 meses

De los 2 a 3 años, muchos signos del espectro autista pueden volverse más evidentes en las áreas de comunicación, socialización y comportamiento. Aquí algunas señales características en este rango de edad:

No interactúa con otros niños:

Alrededor de los 3 años, los pequeños normalmente empiezan a mostrar interés en jugar con sus pares. Un niño con autismo puede no notar o no mostrar interés en otros niños ni intentar jugar con ellos. Por ejemplo, en el parque podría jugar apartado, sin voltear a ver a los demás, o no responder cuando otros niños le hablan.

Lenguaje limitado o atípico:

A los tres años la mayoría de los niños hablan en frases sencillas y pueden mantener pequeños intercambios verbales. En el autismo, podrías notar que tu hijo habla muy poco o de forma no usual. Quizá repite frases o palabras una y otra vez como un eco en lugar de usarlas para comunicarse (fenómeno llamado ecolalia). Algunos niños con TEA pueden aprender a hablar más tarde y otros hablan bastante pero de manera monótona o literal (como recitar líneas de caricaturas sin asegurar si comprende su significado).

Conductas repetitivas e intereses restringidos:

Es común que, para esta edad, los niños con autismo muestren comportamientos repetitivos o obsesivos. Tu hijo podría alinear juguetes u objetos una y otra vez y molestarse mucho si alguien altera ese orden. También puede aletear con las manos, girar sobre sí mismo o enfocarse intensamente en un solo tema u objeto (por ejemplo, estar fascinado solo con las ruedas de los coches de juguete). Estos comportamientos del espectro autista contrastan con la variedad de juegos e intereses que suelen tener otros niños de 2-3 años.

Resistencia a los cambios en la rutina:

Muchos niños pequeños protestan ante cambios, pero en el autismo esto suele ser más intenso. Tu hijo puede resistirse a cambios mínimos en su entorno o rutina y alterarse desproporcionadamente si algo no sucede como esperaba. Por ejemplo, podría tener una rabieta muy fuerte si se toma un camino distinto al habitual para llegar a casa, o insistir en rituales específicos para comer, vestirse, dormir, etc.

Ausencia de juego imaginativo social:

Hacia los 3 años los niños ya hacen juegos de ficción básicos (jugar a la comidita, fingir que un plátano es un teléfono, etc.). Si tu pequeño no juega a “hacer como que” o no imita acciones de la vida real en sus juegos, podría ser otra señal de TEA. En lugar de participar en juegos de roles o usar muñecos para representar escenas, podría seguir jugando de manera repetitiva y solitaria con sus juguetes.

¿Qué hacer si sospechas que tu hijo tiene autismo?

Enterarte de que tu hijo puede presentar señales del espectro autista puede generar miedo o negación, pero dar el siguiente paso es crucial y esperanzador. Estos son algunos pasos accionables que puedes tomar:

Observa y toma notas:

Documenta los comportamientos de tu hijo que te preocupan. Lleva un registro de ejemplos concretos – por ejemplo, “no responde a su nombre”, “no habla aún a los 2 años”, “se enfurece si cambiamos su rutina”. Tener anotaciones claras te ayudará a explicar tus preocupaciones más concretamente al médico.

Consulta al pediatra:

Agenda una cita con el pediatra de tu hijo para compartir tus observaciones. Los pediatras están habituados a conversar sobre el desarrollo infantil y pueden realizar una evaluación inicial. De hecho, la Academia Americana de Pediatría recomienda hacer pruebas de detección de autismo en todos los niños a los 18 y 24 meses. Tu pediatra puede aplicar cuestionarios o escalas de desarrollo y verificar hitos. Si tras la revisión el pediatra comparte tus preocupaciones, te derivará a un especialista.

Busca una evaluación especializada:

Pide ver a un especialista en desarrollo infantil para una evaluación más profunda. Esto puede ser un neurólogo pediátrico, un psicólogo infantil o un especialista en trastornos del desarrollo. Ellos realizarán pruebas específicas para diagnosticar (o descartar) TEA en tu hijo. No temas la palabra “autismo”: un diagnóstico temprano abre la puerta a intervenciones que pueden mejorar significativamente las habilidades de tu hijo.

Intervención temprana:

Si tu hijo recibe un diagnóstico (o incluso antes de tener uno definitivo, si el médico lo sugiere), comienza con apoyos de intervención temprana lo antes posible. En muchos lugares existen programas públicos de atención temprana para niños menores de 3 años, que ofrecen terapia del habla, terapia ocupacional y entrenamiento en habilidades sociales, entre otros servicios. Estas intervenciones ayudan a estimular el desarrollo de comunicación, socialización y conducta. Las investigaciones muestran que empezar terapias antes de los 3 años puede mejorar notablemente el pronóstico y la calidad de vida de muchos niños con autismo. Si tu hijo tiene 3 años o más, los sistemas escolares públicos también pueden brindar servicios de educación especial.

Recuerda: buscar ayuda no significa que estés etiquetando negativamente a tu hijo, sino todo lo contrario. Significa que le estás dando acceso a recursos y estrategias adaptadas a sus necesidades para que pueda avanzar. Muchos padres describen que tras la intervención adecuada, ven grandes progresos en la comunicación y conexión de sus pequeños.

Un mensaje de esperanza y acción

Recibir señales de un posible autismo en tu hijo puede ser abrumador, pero también es el primer paso hacia obtener apoyo. El autismo no es culpa de nadie – ni de los padres ni del niño – y tampoco es una sentencia negativa: con comprensión y ayuda, los niños con autismo pueden florecer y alcanzar su máximo potencial. Lo fundamental es la detección e intervención temprana, y en eso cuentas con profesionales dispuestos a guiarte.

En Behavior Pedestal, entendemos por lo que estás pasando y queremos acompañarte. Nuestro equipo de especialistas en desarrollo infantil y análisis de conducta aplicada (ABA) está listo para escuchar tus preocupaciones y orientarte en los próximos pasos a seguir. Te invitamos a agendar una consulta gratuita con un especialista de Behavior Pedestal. En esta consulta inicial sin costo, evaluaremos las necesidades de tu hijo, responderemos a tus preguntas y te propondremos un plan de acción personalizado y esperanzador. ¡No tienes que enfrentar esto solo(a)!

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Referencias (para mayor información):

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